
La puerta había sido empujada por el viento que traía una ola de polvo, al parecer las cerraduras habían quedado gastadas por el invierno. Salió y el sol apuntaba toda la costa. Era el comienzo del verano.
Pasó los últimos meses en ese taller que ocupaba un sótano donde antes habían sido los vestidores de La Herradura, refugiado en la disciplina de crear mientras a pocos kilómetros, en su casa, ya nadie respondía la puerta. Digamos que era una decisión reactiva para los tiempos de inercia que vivía detrás de un escritorio y atendiendo mensajes inútiles. La turbulencia de la ciudad finalmente había quedado lejos.
Pero la imbatibilidad ante el perfume de una mujer no estaba asegurada cuando pasó Leda, una marchante que llegó con sombrero y se detuvo en el club Samoa. El misterio de un rostro no revelado le había traído inquietud desde pequeño, pero nada comparable al poderoso elixir de la piel reposada en sustancia de flores. Con los días la fue percibiendo hasta obtener detalles de su personalidad por medio de las ondas fragantes que ingresaban a su taller, así tuvo la afirmación que había venido de Túnez, pasaba los cuarenta años y su estadía era un accidente de definición.
No tendría por qué pasar mucho para que ambos espíritus arrojados a un final del mundo se conozcan, reemplazando sus miedos por la instantánea libertad. Ella dejaría el sombrero a un lado para elevar su cuello a la brisa. Él ya no estaría solo frente al mar y su habitual fragancia salada, no, ya no, ya tenía el olor de ella. "Mañana vengo a vivir contigo". La besaba y al mismo tiempo la recordaba tendida sobre el musgo, grabada en el horizonte donde había venido a culminar con fracasos itinerantes. ¿Qué representaba la vida más allá de un beso? Una vida repleta de su boca, pensaba él.
Al día siguiente cumplió su promesa y colocó un par de valijas en el umbral. Se detuvo. Con ese aire de mujer amansada su cuerpo era una nueva puerta frente a él. La miró por última vez, se acercó desde el fondo oscuro, tomó su mano y sin mediar ningún intermedio más, ella le dijo: "¿Quieres pasar?"






























